jueves, 31 de enero de 2013

ENERO: SONRISAS - DOCE MESES EN POSITIVO

El pasado 1 de enero publiqué mi post Hola 2013, con el que recibía el nuevo año de forma muy especial: con MI SONRISA. 

Lo que nunca imaginé es que mi cuenta de FACEBOOK iba a tener semejante efecto contagioso, y que tantas amigas y conocidas se sumarían a la iniciativa sonriente durante los próximos 365 días.  Muchísimas gracias a todas.

He recibido mensajes preciosos y sé que todas habéis sonreído abiertamente durante el proceso de selección de vuestras fotos. Que sepáis que esa sonrisa la habéis compartido conmigo cada vez que me habéis enviado vuestra imagen elegida.

Cada una ha escogido el momento de su vida que quería tener presente durante los siguientes meses, y solo puedo decir que este testimonio está lleno de ternura y de historias muy muy especiales.  

Y como no podía ser de otra forma, aquí tenemos nuestra recompensa conjunta: el mosaico de LAS MEJORES SONRISAS DE FACEBOOK. 

Por orden alfabético, de arriba a abajo, y de izquierda a derecha: Amaia GurreaAmigastronómicas Silvia, junto a su hermana; Ana PardeiroAurora Pimentel Igea, con su sonriente perro; Beatriz TobeGourmetBegoña Rosas MiguelCarmen Castellano PedrosaCósima Piovasco, (como ya sabéis casi todas, mi verdadero nombre es Elena, y esta foto ha sido la que ha iniciado esta cadena); Costurilla Adriana RamirezElena Guisado RonderosElena López MartínezEntrando Cocina Claire (Clara); Revelando mis fuentes (Esther); Inma BarberánKuki Square; La Cocina de las Casinas (Marga)Luisa Morón OjedaMaría Carmen DelgadoMarisa GonzálezMary Fernández ParraMy Own Lilliput Photography (Begoña)Olalla del ViejoRaquel Carmona RomeroRebeca Clemente RiveroRecetas Tía Alia (Carmen); Rose Michelle BensadonRosilet Mejía; Saraito Azul (Ana)Virginia Martín OriveVivi Ostariz y Yolanda San Pedro


Tengo que agradecer personalmente a Kuki Square, del blog Cocina Prêt-á-Porter, su constante ánimo en este último mes y todo lo que me ha ayudado en esta iniciativa. Este mosaico no hubiera sido posible sin ella. Las risas compartidas y nuestros garabatos en un par de folios tendrán su recompensa. Hemos decidido hacer de esta primera experiencia conjunta una evento mensual para los próximos meses. Kuki Square, el próximo reto de toca a tí.


Estar pendientes mañana, porque Kuki os lanzará una propuesta muy divertida. FEBRERO - DOCE MESES EN POSITIVO. Espero que os guste.

lunes, 28 de enero de 2013

CHULETAS DE CORDERO REBOZADAS CON BECHAMEL DE SETAS Y PANKO


Por fin llega el día en el que puedo presentar mi aportación al reto de enero de Recetas de Tía Alia y, aunque Carmen haya creído que iba a decantarme por la receta de las galletas, lo siento pero otra vez ha podido conmigo el mundo salado.

Nunca había probado las chuletas de esta forma y cuando leí la propuesta enseguida asocié la palabra chuleta con cordero (chuletas de cordero). Ni siquiera se me pasó por la cabeza que también podrían ser de carne de otro tipo: ternera, cerdo, etc. Solo fui capaz de visualizar las chuletas con palo largo y delgado.


Cuando ya decidí cómo iba a fotografiar la receta, fui en busca del carnicero comprensivo.  Teníais que ver su cara cuando le expuse mi petición. Ocurrió la víspera de Nochebuena y la cola de la carnicería superaba las doce personas. Además, todos esos potenciales compradores esperaban su turno para comprar piezas de carne para 15 ó 20 personas, con lo que la boca del profesional del cuchillo no daba crédito a mi petición. "Quiero un costillar de cordero, con las chuletas separadas, con todos los palos libres de carne y que sean lo más largos posibles". La mandíbula del carnicero seguía sin poder recuperar su posición inicial. Al ver las miradas de todas las personas de la cola comencé a explicar en voz alta que tenía que hacer una foto de las chuletas como si fueran un manojo de piruletas, y que por eso tenía que conseguir los palos muy largos y dejar toda la carne en la parte superior. 
Para terminar rápido conmigo, el carnicero primero lo intentó con un costillar de recental, pero la carne no quedaba de una forma bonita. De repente surgió el espíritu navideño esparciendo unos cuantos kilos de paciencia entre todos los allí reunidos y dos personas más comenzaron a interactuar en la conversación. "Esas chuletas no van a quedar bien para lo que ella quiere. Yo creo que tendría que ser de otra pieza". El carnicero alucinaba con el debate que se había abierto. En definitiva, parte de la gente que esperaba para ser atendida estaba comentando y opinando sobre la pieza de carne de la que saldrían las chuletas más bonitas. Al final terminé con un costillar de cordero lechal estupendo, de los que yo llamo "tope de talla", y una despedida graciosísima de todos deseándome que las fotos salieran bien. Todavía pienso si alguno no pensó que yo no estaba en mi sano juicio.

Y después de todas estas peripecias en la compra, aquí os traigo mi versión de la receta de Tía Alia que, con toda seguridad, la próxima vez prepararé con chuletas de cerdo. Me ha parecido buenísima. El único inconvenientes es que las chuletas eran tan pequeñas que casi te las comías de un bocado. Algo exquisito para el paladar, pero no apto para dar de comer a varias personas.

En mi versión he hecho dos pequeñas modificaciones: he utilizado una pequeña cantidad de setas en la bechamel para darle sabor y también he realizado la cobertura con panko, el rebozado japonés que tanto me gusta  (creo que en casa la cantidad de panko supera a la del pan rallado).


INGREDIENTES:
1 costillar de chuletas de cordero lechal
Huevo
Panko
Sal

Lo primero es salar las chuletas y freírlas en aceite de oliva. Reservarlas y preparar la bechamel. Yo la he hecho con la Thermomix, siguiendo la siguiente proporción:

750 gr. de leche
110 gr. de harina
50 gr. de mantequilla
50 gr. de funghi procini deshidratados
1 cucharada de aceite
Nuez moscada
Pimienta
Sal

Poner todos los ingredientes en el vaso y programar 8 minutos, a una temperatura de 90º y velocidad 4. A mitad de cocción, añadir a la mezcla los funghi porcini previamente hidratados y escurridos. Una vez terminada, mojar las chuletas reservadas en la bechamel de setas y colocar sobre una lámina de papel aluminio para introducirla en la nevera. Cuando la bechamel esté ya fría y completamente adherida a la chuleta, se pasan por huevo y luego por panko. Freír en abundante aceite de oliva y dejar sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. 

Y esto es todo. Espero que os guste. 


domingo, 27 de enero de 2013

NATILLAS DE CHOCOLATE CON MERENGUE DE NARANJA

Para hoy, algo poco habitual en mí: hacer un postre. Y aunque sea una receta muy sencilla, también tengo que reconocer que es la primera vez en mi vida que hago natillas. ¡Sorprendente, pero cierto!

La verdad es que en mi casa solo tomábamos dulce como cierre final en alguna celebración especial. Mi padre era diabético y el azúcar no era algo habitual en nuestra dieta diaria. El postre era fruta o fruta. Lo bueno era que, al ser una familia numerosa, siempre había más posibilidades de día especial que conmemorar. Me impresionaba cuando iba a casa de mis amigos y me ofrecían chocolate con toda la naturalidad del mundo. Lo cierto es que, desde muy pequeña, me acostumbré a no tomar muchos dulces, y eso se nota en mis gustos gastronómicos. 

Este mes, Memories d'una Cuinera ha propuesto un reto con el que no me he atrevido a intentar una opción salada: las  Natillas. Y pensando cómo podría hacerlas un poquito más especiales he decidido darle el toque de una de mis combinaciones favoritas: la naranja amarga con chocolate negro. 




INGREDIENTES NATILLAS:
450 ml. de leche
200 ml. de nata
125 gr. de azúcar glass
50 gr. de cacao puro (yo utilizo Valor)
40 gr. de maizena
El zumo de una naranja

INGREDIENTES MERENGUE DE NARANJA:
3 claras de huevo (tamaño XL)
100 gr. de azúcar glass
El zumo de una naranja

INGREDIENTES PRESENTACIÓN:
50 gr. de azúcar glass
Un chorrito de Cointreau
El zumo de una naranja
Cáscara de naranja rallada

ELABORACIÓN:
Para las natillas, disolver la maizena en medio vaso de leche caliente y reservar. En un cazo al fuego poner el resto de la leche, la nata y el azúcar, y remover hasta que que éste último se haya disuelto en su totalidad. Añadir el cacao y la maizena disuelta. Mezclar bien y, cuando comience a espesar, añadir el zumo de una naranja. Continuar moviendo hasta que adquiera la consistencia adecuada. Verter en los recipientes definitivos y dejar enfriar.

Para coronar las natillas he preparado un merengue italiano de naranja de esta forma: poner el azúcar en un cazo y añadir el zumo de naranja. Calentar poco a poco hasta conseguir un almíbar con punto de hebra fuerte. Para comprobar este punto, basta con juntar dos dedos con una gota de almíbar en medio. Al separarlos, los hilitos de almibar que obtendremos tenderán a no romperse.

Montar las claras a punto de nieve y, cuando el merengue esté próximo a coger su punto de dureza, añadir el almíbar poco a poco. Seguir batiendo para que el almíbar se enfríe e incorpore a la mezcla y reservar. 

PRESENTACIÓN:
Con una manga pastelera, depositar el merengue encima de cada recipiente individual de natillas. Tostar con un quemador de soplete de gas y poner por encima unos trocitos de cáscara de naranja rallada. Para terminar, he preparado un poquito de almíbar ligero con el azúcar, el zumo de otra naranja y un chorrito de Cointreau. 


Con estas medidas han salido 8 vasitos de natillas. Como veis, he utilizado azúcar glass porque para mí es más fácil de disolver, pero perfectamente se puede sustituir por azúcar normal. 

El zumo de naranja está presente en las tres preparaciones y me ha parecido todo un descubrimiento. En las natillas no se nota mucho, pero si ha rebajado un poco el punto amargo del cacao. El contraste del chocolate con la crema del merengue con un gusto a naranja discreto es estupendo. Pero para mi gusto, lo que realmente ha unificado ese sabor cítrico ha sido el ligero almíbar final con el Cointreau. 

Y ésto es todo. Hasta aquí mi novedosa incursión en el mundo de los postres. Espero que os guste. 

martes, 22 de enero de 2013

PALMERITAS DE QUESO Y CARDAMOMO


Hasta el año pasado, como no trabajaba los viernes por la tarde aprovechaba para ir a recoger a mi hija a la salida del colegio. Para ella, evitar la ruta, aunque solamente fuera en un trayecto, ya era algo muy especial. La verdad es que el plan se redondeaba con una paradita técnica en la pastelería Embassy, donde inevitablemente caía una palmera grande cubierta con chocolate por una de las caras. Son buenísimas. En cuanto nos veían ya nos empezaban a envolver la palmera con la servilleta. El problema empezaba cuando el calor comenzaba a ser una constante diaria (más o menos hacia junio) y se limitaban a las palmeras normales.  

Al contrario de lo que mucha gente cree, darle la forma a las palmeras no es nada complicado, y haciéndolas en casa se pueden mezclar un sinfín de ingredientes, tanto dulces como salados. 

Hace unos días las hice con bacon y queso, y gustaron mucho. Esta vez he preferido arriesgar un poco más y prepararlas con queso y cardamomo. El resultado ha sido estupendo. Esta es la receta:

INGREDIENTES:
1 lámina de hojaldre rectangular
5 vainas de cardamomo
Queso Grana Padano en polvo
Semillas de sésamo negro (para decorar)

He utilizado una lámina de hojaldre refrigerado (en vez de las congeladas). Es importante que tenga forma rectangular. Veréis que el proceso es sencillísimo.


Desenrollar la lámina manteniendo el papel siliconado que trae adherida. Intentar que quede un rectángulo bien formado, sin ninguna punta en los extremos. Medir la mitad del rectángulo y hacer una pequeña marca en la parte inferior y superior que nos servirá de guía. Extender el queso rallado y doblar el extremo derecho hasta el centro. Hacer lo mismo con el lado izquierdo. De esta forma, la lámina rectangular quedará con sus dos extremos doblados hacia el centro.

Darle un ligero golpe a las vainas de cardamomo y sacar las semillas para machacarlas en un mortero hasta conseguir un ligero polvo. Esparcir sobre la masa doblada y repetir la operación de doblar los dos extremos hasta el centro. Por último, volver a hacer un último doblez, consiguiendo un rulo alargado. Manteniendo siempre el papel, colocar en una bandeja o superficie plana y tapar suavemente con papel film. Meter en la nevera un mínimo de 12 horas hasta que la masa esté lo suficientemente dura para poder cortarla sin problemas.


Transcurrido ese tiempo mínimo, partir en láminas no muy gruesas y colocar en una bandeja protegida con papel siliconado. Ajustar la forma redondeando los extremos hasta conseguir que ambos lados queden uniformes. Introducir en el horno previamente calentado a 180º (en mi caso he utilizado el selector de aire caliente). Cuando comiencen a subir, añadir algunas semillas negras de sésamo por encima. Retirar cuando  las palmeras comiencen a estar lo suficientemente doradas.



Como veis, estas palmeras admiten muchas variaciones en los ingredientes. Espero que os gusten.

lunes, 14 de enero de 2013

GRANIZADO DE LIMÓN Y JENGIBRE

Este granizado es una opción estupenda y refrescante para tomar entre plato y plato durante una comida, o bien como un ligero y digestivo postre. En este caso no se trata de una receta mía, sino de Santi Santamaría (una persona a la que admiro mucho), y pertenece a una serie de libros que en su día publicó El País, bajo el nombre "Cocina con firma".

Con esta propuesta participo en el concurso "Tu mejor receta con cítricos" que la revista Cuquin Magazine ha organizado con la publicación de su segundo número editado, y que está patrocinado por Le Creuset.

INGREDIENTES:
1 kg. de limones
250 gr. de azúcar
50 gr. de jengibre fresco rallado
75 cl. de agua mineral

Hervir el agua mineral con el azúcar y el jengibre fresco bien rallado y dejar enfriar. Pasar a un colador  y escurrir todo para dejar separado el jengibre. Añadir el zumo de los limones también pasados por el colador, de forma que en la mezcla no quede ningún resto de jengibre ni de limón. Verter el líquido en una recipiente e introducirlo en el congelador. Cuando esté helado casi del todo, rasparlo con la ayuda de un tenedor y servir.

Espero que os guste.


miércoles, 9 de enero de 2013

REPOLLO GRATINADO CON MAHONESA


Cuando coincido con mas personas en la mesa de un restaurante y me ven pedir un plato con algún tipo de verdura, no todo el mundo lo entiende. Digamos que no es el ingrediente favorito de mucha gente y que hay grandes damnificados después de sufrir una infancia aborreciendo las verduras.

Mi caso es al revés. Creo que en mi casa, bien para comer o bien para cenar, casi siempre había algún tipo de verdura. Además nos gustaba a todos por igual. Cuando empezaron a publicarse las colecciones de recetas y los libros de cocina se hicieron más evidentes, mi madre comenzó a preparar todas aquellas propuestas que contuvieran verdura. Y lo mejor es que conseguía tener una audiencia expectante para probar el último invento con acelgas, o el gratinado nuevo del calabacín. Todo un lujazo que siempre le agradezco y que quizás es la base de mi constante intento de darle la vuelta a toda receta.

Palabras como borraja, cardo y lombarda son todo un referente en alguna celebración especial y un eterno recuerdo de disputa por ver quien podía repetir un segundo plato.

Por eso, durante este año que acaba de comenzar, pretendo ir publicando alguna de esas recetas de verdura que son especiales para mí. Ya lo hice con las PENCAS DE ACELGA RELLENAS DE JAMÓN (uno de mis platos favoritos).

Y ahora os traigo un plato que hace muchísimo tiempo que no preparaba, y la verdad es que está buenísimo. Es una combinación de verdura rehogada con un gratinado de mahonesa. La verdad es que me encanta como quedan los gratinados de mahonesa, y lo podéis ver en otras dos recetas ya publicadas: los Canapés de piquillo con aceitunas rellenas de anchoa y los Garbanzos con Muselina Gratinada (esa muselina es una auténtica pasada).


INGREDIENTES:
1 repollo aproximadamente de 1 Kg.
Aceite de oliva virgen
Pimentón
Ajo
Huevo
Limón 
Sal

Cortar en repollo en tiritas, eliminando las partes más duras. Yo lo he cocido con la vaporera, en la olla a presión. Me encanta el sabor tan diferente que tienen las verduras asadas o al vapor, y cada vez me cuesta más hacerlas cocidas, de la forma tradicional.

En una sartén aparte se pone un poquito de aceite y unos ajitos cortados en trozitos muy pequeños. Cuando estén casi dorados, se le añade una punta de pimentón y se mezcla todo bien. La cantidad de ajo para mí es al gusto de cada cual. Se rehoga el repollo bien durante unos minutos y se reserva. Es conveniente echar el aceite justo para el rehogado y dejar el repollo más bien seco. Reservamos.

Se hace una mahonesa casera con limón en vez de vinagre, procurando que quede muy espesa. Se pone el repollo en una fuente de horno, y se extiende por encima una capa de mahonesa uniforme, no muy gruesa. Se mete a gratinar al horno, previamente calentado a máxima temperatura durante 10'. El gratinado será muy rápido, y hay que estar muy pendiente. Con esto se consigue una capa dorada sobre el repollo, que al mezclar le da un sabor increíble. 


Esta receta se la dedico a Yolanda, de Cocido en la Sopa, que esta semana tiene que superar una prueba familiar un poquillo dura y sé que le va a encantar esta receta. Ánimo que todo saldrá bien. 

Espero que os guste. 

CHULETAS DE CORDERO REBOZADAS CON BECHAMEL DE SETAS Y PANKO


Por fin llega el día en el que puedo presentar mi aportación al reto de enero de Recetas de Tía Alia y, aunque Carmen haya creído que iba a decantarme por la receta de las galletas, lo siento pero otra vez ha podido conmigo el mundo salado.

Nunca había probado las chuletas de esta forma y cuando leí la propuesta enseguida asocié la palabra chuleta con cordero (chuletas de cordero). Ni siquiera se me pasó por la cabeza que también podrían ser de carne de otro tipo: ternera, cerdo, etc. Solo fui capaz de visualizar las chuletas con palo largo y delgado.

Cuando ya decidí cómo iba a fotografiar la receta, fui en busca del carnicero comprensivo.  Teníais que ver su cara cuando le expuse mi petición. Ocurrió la víspera de Nochebuena y la cola de la carnicería superaba las doce personas. Además, todos esos potenciales compradores esperaban su turno para comprar piezas de carne para 15 ó 20 personas, con lo que la boca del profesional del cuchillo no daba crédito a mi petición. "Quiero un costillar de cordero, con las chuletas separadas, con todos los palos libres de carne y que sean lo más largos posibles". La mandíbula del carnicero seguía sin poder recuperar su posición inicial. Al ver las miradas de todas las personas de la cola comencé a explicar en voz alta que tenía que hacer una foto de las chuletas como si fueran un manojo de piruletas, y que por eso tenía que conseguir los palos muy largos y dejar toda la carne en la parte superior. 

Para terminar rápido conmigo, el carnicero primero lo intentó con un costillar de recental, pero la carne no quedaba de una forma bonita. De repente surgió el espíritu navideño esparciendo unos cuantos kilos de paciencia entre todos los allí reunidos y dos personas más comenzaron a interactuar en la conversación. "Esas chuletas no van a quedar bien para lo que ella quiere. Yo creo que tendría que ser de otra pieza". El carnicero alucinaba con el debate que se había abierto. En definitiva, parte de la gente que esperaba para ser atendida estaba comentando y opinando sobre la pieza de carne de la que saldrían las chuletas más bonitas. Al final terminé con un costillar de cordero lechal estupendo, de los que yo llamo "tope de talla", y una despedida graciosísima de todos deseándome que las fotos salieran bien. Todavía pienso si alguno no pensó que yo no estaba en mi sano juicio.

Y después de todas estas peripecias en la compra, aquí os traigo mi versión de la receta de Tía Alia que, con toda seguridad, la próxima vez prepararé con chuletas de cerdo. Me ha parecido buenísima. El único inconvenientes es que las chuletas eran tan pequeñas que casi te las comías de un bocado. Algo exquisito para el paladar, pero no apto para dar de comer a varias personas.

En mi versión he hecho dos pequeñas modificaciones: he utilizado una pequeña cantidad de setas en la bechamel para darle sabor y también he realizado la cobertura con panko, el rebozado japonés que tanto me gusta  (creo que en casa la cantidad de panko supera a la del pan rallado).


INGREDIENTES:
1 costillar de chuletas de cordero lechal
Huevo
Panko
Sal

Lo primero es salar las chuletas y freírlas en aceite de oliva. Reservarlas y preparar la bechamel. Yo la he hecho con la Thermomix, siguiendo la siguiente proporción:

750 gr. de leche
110 gr. de harina
50 gr. de mantequilla
50 gr. de funghi procini deshidratados
1 cucharada de aceite
Nuez moscada
Pimienta
Sal

Poner todos los ingredientes en el vaso y programar 8 minutos, a una temperatura de 90º y velocidad 4. A mitad de cocción, añadir a la mezcla los funghi porcini previamente deshidratados y escurridos. Una vez terminada, mojar las chuletas reservadas en la bechamel de setas y colocar sobre una lámina de papel aluminio para introducirla en la nevera. Cuando la bechamel esté ya fría y completamente adherida a la chuleta, se pasan por huevo y luego por panko. Freír en abundante aceite de oliva y dejar sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. 

Y esto es todo. Espero que os guste. 

martes, 1 de enero de 2013

HOLA 2013





Me cuesta creer que yo misma esté dándole la bienvenida a un nuevo año. Es la primera vez que lo hago con tanta expectación, y no es que pretenda ningún cambio espectacular. Todo lo contrario: visto lo visto, solo espero que las cosas no vayan a más.

A ver. Seamos sinceros. "Que levante la mano el que haya tenido un 2012 estupendo". Da igual. No hay tantas manos alzadas. Desde luego la mía no ha hecho ningún intento por modificar su posición.

En mi caso, este último año comenzó fatal y ha terminado todavía peor. Aunque no podamos evitar las desgracias personales, las enfermedades y las perdidas familiares, lo que si podemos hacer es intentar  mantener un estado de ánimo positivo que  nos ayude un poco a soportar esta adversidad temporal. ¿Cómo se hace eso? Ni idea. Yo suelo escribir sobre recetas, y como no tengo ninguna receta concreta para este día, os voy a dar el ingrediente especial con el que he decidido cubrir los 365 días del próximo año: MI SONRISA, continua, abierta, positiva y permanente.

Y para que no se me olvide, pondré esta foto de mis 15 años en un lugar bastante visible de mi casa. Soy incapaz de pasar por delante sin sentir cierta ternura, acompañada de una sonrisa abierta de par en par. A mi hija también le encanta la foto, sobre todo cuando dicen que nos parecemos en la expresión (eso es, en la sonrisa).

Así que, bienvenido talismán.

BIENVENIDO 2013.



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